Todos conocemos gente a la que vemos disfrutar con su trabajo. Que hace las cosas como si fueran para él mismo y las entrega con orgullo a quien las recibe. Que se esmera para mejorar el producto de su labor, en explicarlo , presentarlo , venderlo...
Hay gente de este tipo en cualquier ocupación: camareros , médicos, oficinistas. Admirables por el amor propio que ponen en lo que tocan.
Hay otros a nuestro lado que transmiten desgana y aburrimiento. Relojes que solo esperan la campana de salida. Malhumorados infelices anclados en la protesta permanente. Para esos no hay futuro . y para el país lo habría si los primeros se convirtieran en mayoría
Con menos propósitos en el aire y más entrega en el quehacer del día a día. [...]
Sr.Chechu Jiménez










